La petrolera anglo-holandesa analiza desprenderse de parte o la totalidad de sus activos en la formación no convencional, en una operación que podría involucrar miles de millones de dólares y reactivar el debate sobre las inversiones extranjeras en el shale argentino.
Shell analiza desprenderse de parte o la totalidad de sus activos en Vaca Muerta, una de las formaciones no convencionales más relevantes del mundo, en una posible operación que podría alcanzar valuaciones multimillonarias y atraer el interés de compañías del sector energético.
Según informó el medio El Destape y replicó la agencia Reuters, la petrolera anglo-holandesa inició contactos con potenciales compradores para evaluar el apetito del mercado. De acuerdo con fuentes cercanas a las negociaciones, la empresa aún no habría tomado una decisión definitiva y mantiene abiertas distintas alternativas sobre el futuro de sus participaciones en la cuenca neuquina.
Desde Shell Argentina evitaron realizar comentarios oficiales sobre la eventual operación. La valuación de los activos resulta compleja, ya que algunos proyectos todavía no fueron plenamente desarrollados y el contexto internacional presenta alta volatilidad en los precios de la energía.
Una posible salida con impacto en el shale argentino
Shell tiene presencia en Argentina desde 1914 y fue una de las primeras grandes petroleras internacionales en apostar por Vaca Muerta en 2012. En la actualidad, opera cuatro áreas con participación mayoritaria y posee participaciones minoritarias en otros tres bloques que son operados por YPF.
Durante 2024, la producción local de la compañía alcanzó los 15,6 millones de barriles. Una eventual salida de la empresa no pasaría desapercibida en el sector, especialmente en un momento en el que Vaca Muerta concentra crecientes flujos de inversión internacional, en parte por el agotamiento de cuencas maduras en otras regiones del mundo.
Vaca Muerta como activo estratégico global
El atractivo de Vaca Muerta se explica, entre otros factores, por su enorme potencial aún sin desarrollar: solo alrededor del 8% de su superficie se encuentra actualmente en explotación. Esta condición la posiciona como uno de los focos de mayor interés para compañías globales.
En ese contexto, Continental Resources —liderada por el pionero del shale Harold Hamm— adquirió recientemente participaciones en áreas operadas por Pan American Energy y calificó a Vaca Muerta como “una de las formaciones más atractivas del mundo”.
Según datos del Gobierno de Estados Unidos, el yacimiento argentino es la segunda mayor reserva de shale gas y la cuarta de shale oil a nivel global. No obstante, su desarrollo enfrenta desafíos estructurales, como la baja del precio internacional del crudo, los elevados costos operativos y las limitaciones en infraestructura de transporte.
En términos comparativos, perforar un pozo en Vaca Muerta resulta cerca de un 35% más costoso que en la cuenca Permian, uno de los principales polos shale de Estados Unidos, lo que introduce condicionantes adicionales para las decisiones de inversión.
Mientras Shell define su estrategia en el país, el posible movimiento reaviva el debate sobre el futuro de las inversiones internacionales en Vaca Muerta y el rol central del yacimiento en el desarrollo energético de Argentina.

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