La terminal portuaria de San Antonio Este (SAE) redefine su matriz operativa, dejando atrás la zafra frutícola para transformarse en el centro de abastecimiento logístico de los megaproyectos de GNL y petróleo de Vaca Muerta, garantizando empleo fuera de temporada alta.
El puerto de San Antonio Este (SAE) en Río Negro está experimentando una «transformación estructural en su matriz operativa», según la información de la concesionaria Patagonia Norte. Históricamente ligado a la exportación de frutas del Alto Valle, la terminal ha comenzado a jugar un rol decisivo en la cadena de suministro de dos de los desarrollos energéticos más ambiciosos del país: el proyecto de GNL del consorcio Southern Energy y el Oleoducto Vaca Muerta Sur (VMOS) de YPF.
Este cambio de foco ha permitido sostener el empleo de «180 trabajadores portuarios fuera de la temporada alta», un período habitualmente signado por la «nula actividad tras el fin de la zafra frutícola» en el segundo semestre.
La cercanía geográfica es el factor que consolida a SAE. Su ubicación frente al Golfo San Matías le otorga una «ventaja competitiva frente a terminales más lejanas como Puerto Madryn» para abastecer la zona de Fuerte Argentino, el futuro polo de exportación de GNL. Esta ecuación logística es determinante para las empresas, ya que los costos marítimos «impactan en un 3% sobre el total del proyecto, [mientras que] el transporte terrestre incide en un 8%».
El consorcio Southern Energy, liderado por Pan American Energy (PAE), calificó a la terminal como un activo «estratégico» y proyecta que su función irá más allá de la mera descarga. La terminal se establecerá como «base primaria de operaciones» para la gestión de servicios a los buques de licuefacción flotantes (FLNG) como el Hilli Episeyo, lo que implica logística de personal, alimentos y remolcadores.
La nueva actividad ya se refleja en los movimientos portuarios. A fines de septiembre, por ejemplo, se descargaron 8.000 toneladas de acero y 10.000 toneladas de caños vitales para la infraestructura onshore y la conexión con el Gasoducto San Martín. De cara al 10 de diciembre, se aguarda el arribo de un tercer buque con 130 módulos habitacionales destinados al VMOS.
Además de las cargas pesadas, la concesionaria Patagonia Norte ya evalúa una nueva oportunidad logística: la recepción de «arenas silíceas» para fracking que podrían llegar vía marítima desde el puerto de Ibicuy, en Entre Ríos. Ante el escalamiento productivo de Vaca Muerta, buques con capacidad de hasta 40.000 toneladas podrían ofrecer una alternativa eficiente al transporte terrestre. El gerente de Patagonia Norte, Cristian López, confirmó que «se están realizando los estudios de infraestructura necesarios para absorber estos requerimientos». Para el año 2026, las negociaciones también incluyen cargas de mayor complejidad como las monoboyas para la carga de petróleo en alta mar.

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