La terminal portuaria recibió anclas y cadenas de alta complejidad destinadas a la futura terminal de exportación de YPF en Río Negro, imponiéndose por sus condiciones de espacio operativo.
En un movimiento que marca un cambio de perfil para Puerto Quequén, la terminal bonaerense completó con éxito una operación logística de alta complejidad vinculada al proyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS). El arribo de un primer buque con equipamiento estratégico para el desarrollo energético de YPF posiciona al puerto en un circuito tradicionalmente ajeno a su matriz granelera, destacando su capacidad para resolver desafíos técnicos específicos.
Infraestructura para el sistema offshore
La carga consistió en 12 anclas de 43 toneladas cada una y un conjunto de cadenas que, en total, superan las 900 toneladas. Estos componentes son piezas fundamentales para el sistema de amarre de las futuras monoboyas que se instalarán frente a Punta Colorada, Río Negro.
El sistema, diseñado bajo un esquema tipo «medusa», permitirá que los buques tanque exporten el crudo de Vaca Muerta en mar abierto. Este modelo de terminal marítima prescinde de muelles convencionales, utilizando líneas de anclaje y mangueras submarinas para la carga del petróleo no convencional, una tecnología ya probada en locaciones como Puerto Rosales.
A diferencia de las operaciones portuarias estándar, el desafío de este desembarque no fue el peso de la carga ni el calado del buque, sino las dimensiones físicas de las cadenas. Con una longitud cercana a los 400 metros cada una, estos elementos requieren ser desplegados totalmente para su inspección y acondicionamiento previo al montaje.
Según fuentes del sector, fue precisamente la disponibilidad de superficies operativas de gran extensión lo que definió que la carga recalara en Quequén. La falta de espacio suficiente para extender las cadenas en toda su longitud en otras terminales, como Bahía Blanca, inclinó la balanza hacia el puerto quequenense.
“Fue por una cuestión de espacio, solo eso”, señalaron fuentes consultadas, subrayando que la dimensión horizontal se convirtió en el factor técnico decisivo de la operación.
Un nuevo rol en la matriz energética
Este episodio representa un salto cualitativo para Puerto Quequén, que comienza a adaptarse a las demandas de infraestructura que impone la expansión de Vaca Muerta. La logística energética exige soluciones a medida y una coordinación precisa entre el transporte marítimo, la operatoria de muelle y el traslado terrestre.
La exitosa maniobra ratifica que, en el actual escenario de desarrollo hidrocarburífero, la competencia entre puertos no se define solo por volumen, sino por la flexibilidad operativa y la capacidad de responder a requerimientos técnicos específicos y fuera de estándar.
