El sistema energético a prueba: Vaca Muerta y el offshore buscan cubrir una brecha de 50 millones de m3 diarios este invierno

Con el inicio de las bajas temperaturas, la Argentina enfrenta el desafío de gestionar el pico de demanda estacional. El aporte récord de la Cuenca Neuquina y la estabilidad del proyecto Fénix son claves para sustituir importaciones y evitar cuellos de botella.

La Argentina inicia formalmente el período de mayor exigencia para su matriz energética. La llegada del frío activa la fase crítica del mercado de gas natural, donde el sistema debe gestionar una brecha de consumo de casi 50 millones de metros cúbicos diarios (MMm³/d) entre el verano y el invierno. En este escenario, la consolidación de Vaca Muerta y la operatividad plena del sector offshore se presentan como los pilares fundamentales para garantizar el suministro y mitigar las limitaciones de transporte.

El sistema busca evitar la saturación vivida en julio de 2025, cuando la demanda prioritaria (residencial) superó los 100 MMm³/d, obligando a cortes en industrias y estaciones de GNC. Para este invierno de 2026, Vaca Muerta llega con una producción histórica que ya explica más del 70% de la oferta nacional, alcanzando picos de 106 MMm³/d.

A este volumen se suma el aporte estratégico del bloque offshore Fénix, en la Cuenca Marina Austral. Este yacimiento inyecta de forma constante 10 MMm³/d, lo que representa el 8% de la producción total del país. A diferencia de otros proyectos, el offshore funciona como una garantía de «gas base» estable, cuya previsibilidad equivale a la energía de 15 barcos de Gas Natural Licuado (GNL), generando un ahorro crucial de divisas.

A pesar del salto productivo, el sistema de transporte sigue operando al límite. El Gasoducto Néstor Kirchner-Perito Moreno y las redes troncales requieren un monitoreo constante de presión para evitar caídas en el servicio.

La situación es especialmente delicada en el norte del país. Tras el fin de los contratos con Bolivia en 2024, la región depende de la reversión del Gasoducto Norte. Sin embargo, debido a que aún resta poner en marcha cuatro plantas de compresión, el abastecimiento en esa zona volverá a estar al límite. Como alternativa, se contempla la importación de GNL desde Chile o compras puntuales de gas boliviano a valor de mercado para las centrales eléctricas.

El factor económico: ahorro y soberanía

La eficiencia de la producción local tiene un impacto directo en las cuentas públicas. El gas de Vaca Muerta y del Mar Argentino es significativamente más económico que el GNL importado. En 2025, el país destinó 700 millones de dólares a la compra de 27 cargamentos de GNL; de no contar con el crecimiento actual de la producción propia, esa cifra podría haberse duplicado debido a la volatilidad de los precios internacionales.

De mantenerse condiciones climáticas normales, la Argentina aspira a alcanzar un nivel de autonomía energética inédito en dos décadas, con una producción bruta nacional que ya ronda los 145 MMm³/d, acercando al país al objetivo del autoabastecimiento pleno.

Puntos clave del sistema energético 2026:

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