Las protestas en Neuquén y Río Negro reflejan la escalada de conflictos entre camioneros, trabajadores y operadoras en medio de despidos y dificultades económicas.
En las últimas semanas, la tensión en el sector petrolero argentino se ha intensificado a raíz de cortes de ruta y bloqueos en yacimientos, principalmente en las provincias de Neuquén y Río Negro. Las protestas, impulsadas por trabajadores y camioneros, buscan visibilizar reclamos laborales ante despidos, retrasos en pagos y la salida de grandes operadoras como Shell y Tecpetrol de algunos yacimientos estratégicos.
En Neuquén, los camioneros bloquearon el acceso al yacimiento Fortín de Piedra, operado por Tecpetrol, en rechazo a los despidos de unos 600 trabajadores en la zona. La medida, que se mantiene por tiempo indeterminado, busca presionar a las empresas para que regularicen las condiciones laborales y reconsideren las desvinculaciones. La protesta se suma a las movilizaciones en Añelo, donde camioneros y obreros paralizan el ingreso de vehículos a sitios operados por Shell y Total, también en respuesta a despidos y retrasos en salarios.
En Río Negro, los bloqueos se han centrado en las rutas de acceso a los yacimientos de arena y petróleo, en rechazo a las condiciones laborales y a las deudas pendientes con los trabajadores. La situación se agravó por la denuncia de que las operadoras, entre ellas Shell, Tecpetrol y Total, mantienen deudas aproximadas a 15 millones de pesos por trabajador en concepto de sueldos, sin contar indemnizaciones para quienes optaron por no continuar en la actividad. La tensión llevó a que camioneros y trabajadores cortaran rutas en distintos puntos, afectando la circulación y la producción.
Las protestas son una respuesta a lo que los sindicatos consideran una situación de crisis laboral, agravada por la reducción de actividades y la salida de algunas empresas del mercado. Además, se denuncia que las empresas están intentando imponer cláusulas restrictivas y condicionar futuras acciones judiciales, lo que genera aún más rechazo en los trabajadores.
El conflicto se enmarca en un escenario de incertidumbre económica y reducción de la inversión en el sector petrolero, que afecta directamente la estabilidad laboral de miles de trabajadores en toda la región. La escalada de cortes y bloqueos refleja el malestar social y la necesidad de buscar soluciones que permitan garantizar los derechos laborales y mantener la producción en un contexto de crisis.

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