Trump amenazó con destruir los pozos de petróleo y la infraestructura energética de Irán si no hay un acuerdo rápido

El presidente de Estados Unidos lanzó un duro ultimátum a Teherán en el que exige la reapertura del estrecho de Ormuz para el tráfico comercial. Mientras asegura que existen negociaciones avanzadas con una renovada cúpula de poder iraní, el mandatario advirtió que las instalaciones estratégicas de la república islámica, preservadas hasta el momento, serán su próximo blanco militar.

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, lanzó una contundente amenaza militar contra Irán al advertir que ordenará la destrucción de su infraestructura energética e hídrica si no se alcanza un acuerdo de paz a la brevedad y se libera inmediatamente el tránsito comercial en el estrecho de Ormuz.

A través de un mensaje publicado en su red social Truth Social, el mandatario estadounidense enumeró los objetivos específicos que estarían en la mira de sus fuerzas armadas: la isla de Kharg —la principal terminal de exportación de crudo iraní—, los pozos de petróleo, las plantas generadoras de electricidad y las plantas desalinizadoras del país. Según Trump, estos ataques serían en represalia por los soldados y otras víctimas estadounidenses durante lo que calificó como un reinado del terror de 47 años del viejo régimen.

El ultimátum de la Casa Blanca marca la escalada verbal más fuerte hasta el momento contra la infraestructura civil y económica iraní. Trump subrayó que todas estas instalaciones estratégicas habían sido preservadas deliberadamente hasta ahora. Ya en marzo, tras ataques previos sobre la isla de Kharg, Estados Unidos había evitado golpear la infraestructura petrolera reconociendo que su reconstrucción tomaría años. Sin embargo, en una reciente entrevista, el presidente llegó a evaluar la posibilidad de tomar el control del petróleo iraní, trazando un paralelismo con las acciones de su país en Venezuela.

A pesar de la dura retórica, Washington enmarcó esta amenaza dentro de un proceso de negociaciones en curso. Trump aseguró que se ha logrado un gran progreso en los diálogos con lo que definió como un nuevo y más razonable régimen en Teherán. En declaraciones brindadas a periodistas a bordo del Air Force One, el mandatario consideró que en la práctica ya se produjo un cambio de régimen en Irán debido a la muerte de altos dirigentes desde el inicio del conflicto armado conjunto el pasado 28 de febrero. Entre ellos se encuentra el líder supremo Ali Khamenei, fallecido el primer día de los enfrentamientos y sustituido en el poder por su hijo Mojtaba.

Como muestra de un presunto avance, Trump adelantó que Irán permitirá el paso de una veintena de buques petroleros por el estrecho de Ormuz. Este bloqueo ha sido uno de los focos de mayor tensión global, disparando el precio internacional del crudo por encima de los 100 dólares el barril y generando incertidumbre en los mercados.

La respuesta desde Teherán ante las presiones no se hizo esperar. El canciller iraní, Abbas Araghchi, advirtió que si su infraestructura es atacada, Irán responderá golpeando las instalaciones de empresas estadounidenses ubicadas en la región. Por su parte, el presidente del Parlamento iraní, Mohamad Bagher Qalibaf, desafió los posibles movimientos terrestres norteamericanos asegurando que sus fuerzas esperan la llegada de soldados estadounidenses sobre el terreno para atacarlos y castigar a sus aliados regionales.

La posibilidad de que tropas de Estados Unidos operen en suelo iraní agrega extrema tensión al escenario. Aunque el secretario de Estado, Marco Rubio, descartó el envío de tropas terrestres, reportes periodísticos indican que el Pentágono prepara operaciones puntuales de varias semanas con fuerzas especiales, descartando una invasión a gran escala. La incertidumbre crece tras la llegada a la región de un buque de asalto anfibio con aproximadamente 3.500 marines a bordo.

Mientras tanto, las hostilidades en Medio Oriente no cesan. Durante la mañana de este lunes, Irán e Israel volvieron a intercambiar bombardeos. En paralelo, el conflicto sigue cobrándose vidas en múltiples frentes: en Líbano, los ataques israelíes han dejado 1.238 muertos desde principios de marzo, entre ellos 124 niños. Además, la misión de paz de las Naciones Unidas (UNIFIL) confirmó la muerte de un casco azul indonesio tras el impacto de un proyectil en una de sus posiciones en el sur del territorio libanés.

En medio de este complejo panorama, la vía diplomática intenta abrirse paso desde Asia. Los cancilleres de Turquía, Pakistán, Egipto y Arabia Saudita se reunieron desde el domingo en Islamabad para explorar vías de salida a la crisis. En ese marco, el gobierno pakistaní se ofreció formalmente como mediador para albergar conversaciones sustantivas entre Washington y Teherán.

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