En medio de la escalada de precios disparada por la guerra en Irán y la interrupción de rutas marítimas clave, la alianza petrolera busca enviar un mensaje de estabilidad a los mercados internacionales. La medida se analiza mientras la producción en Venezuela mantiene una tendencia al alza y el crudo Brent roza los 120 dólares por barril, marcando una de las crisis de suministros más graves de la historia moderna.
La alianza OPEP+, liderada por Arabia Saudita y Rusia, evalúa este domingo si anuncia un nuevo incremento en su oferta petrolera. El objetivo primordial de esta decisión, que se tomará mediante una teleconferencia entre los ministros de Energía de Arabia Saudita, Rusia, Irak, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Kazajistán, Argelia y Omán, es enviar una señal de calma ante la grave crisis energética mundial desatada por el conflicto bélico en Irán.
La situación actual del mercado es crítica. La guerra iniciada el pasado 28 de febrero, tras los bombardeos de Estados Unidos e Israel contra Irán, ha impulsado los precios a niveles récord. El petróleo Brent rozó los 120 dólares por barril con una subida acumulada del 63 por ciento en marzo, su mayor incremento mensual desde 1988. Por su parte, el petróleo intermedio de Texas (WTI) superó la barrera de los 111 dólares. Fatih Birol, director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), advirtió que el escenario actual representa una amenaza mayor para la economía global que las crisis de 1973 y 1979 combinadas, afectando gravemente infraestructuras en nueve países.
Uno de los mayores obstáculos para el suministro es el bloqueo iraní del Estrecho de Ormuz, un corredor por el que transita el 20 por ciento del comercio mundial de crudo. Debido a este cerco y a los ataques contra instalaciones petrolíferas, grandes productores como Arabia Saudita, Irak, Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos se han visto obligados a recortar su bombeo y exportaciones. Según datos de la consultora Kpler, el flujo de crudo por Ormuz cayó de 440 millones de barriles en febrero a solo 53 millones en marzo, generando una escasez de 300 millones de barriles que podría duplicarse próximamente.
En este contexto, surge la duda sobre la efectividad real de un aumento en la producción. Si bien países como Rusia, Kazajistán, Argelia y Omán no están afectados por el bloqueo, los analistas señalan que su capacidad para elevar la extracción de forma inmediata es limitada. Por ello, el anuncio de la OPEP+ podría tener una validez principalmente simbólica o «sobre el papel», para manifestar la disposición del grupo a actuar una vez que la situación logística se normalice, aunque los expertos advierten que reactivar la producción podría tomar meses tras el fin de las hostilidades.
En medio de este panorama de incertidumbre internacional, la producción de petróleo en Venezuela registra un dato positivo con siete meses consecutivos de crecimiento sostenido, destacándose como un factor de incremento productivo en la región.
La importancia de la cohesión del bloque quedó ratificada el pasado jueves en una conversación telefónica entre el presidente ruso, Vladímir Putin, y el príncipe heredero saudí, Mohamed Bin Salmán. Según informó el Kremlin, ambos líderes abordaron los problemas de transporte de hidrocarburos derivados de la guerra y subrayaron la relevancia del trabajo conjunto en el formato OPEP+ para intentar estabilizar el mercado internacional de crudo en este periodo de extrema volatilidad.
