El país vecino iniciará su ronda de licitaciones de diciembre enfocándose en activos de petróleo y gas, con la venta de reservas no contratadas en la estratégica región presal para asegurar ingresos multimillonarios.
El gobierno brasileño ha puesto en marcha un proceso clave en el sector de petróleo y gas con el fin de capitalizar activos estratégicos en la plataforma marítima. El 4 de diciembre se llevará a cabo una licitación para la venta de reservas no contratadas en la región del presal, un movimiento que se enmarca en la expectativa de generar inversiones combinadas por cerca de 60.000 millones de reales (US$11.000 millones) en el mes.
La subasta se centra en ofrecer las participaciones integrales de la estatal PPSA, que representa al gobierno en los contratos de participación en la producción, en los depósitos compartidos de los campos de Mero, Tupi y Atapu. La PPSA busca enajenar sus intereses, que alcanzan el 3.5% en Mero, el 0.5% en Tupi y el 0.9% en Atapu.
La base económica de la operación fue definida por el Conselho Nacional de Política Energética (CNPE), el cual «fijó en 10.200 millones de reales el valor mínimo total de oferta a ser pagado a la Unión por la enajenación de los referidos derechos y obligaciones».
Este proceso de licitación se sustenta en la Ley nº 15.164/2025, publicada este año, que brinda el marco legal para que el poder público disponga sobre estos derechos en áreas no concedidas o no compartidas del presal. Los tres campos estratégicos están actualmente operados por Petrobras, en sociedad con varias empresas internacionales de peso como Shell, TotalEnergies, CNODC, CNOOC y Galp. Las subastas serán realizadas en B3, la bolsa de valores brasileña.
