Los principales índices bursátiles estadounidenses registraron subas moderadas este lunes, impulsados por el sector tecnológico y bancario. Sin embargo, los mercados operan bajo la persistente incertidumbre generada por el bloqueo en el estrecho de Ormuz, el consecuente encarecimiento del crudo y un firme ultimátum emitido por Donald Trump a Teherán.
El cierre de Wall Street de este lunes reflejó una tendencia alcista a pesar de estar inmerso en un contexto de alta volatilidad en los mercados energéticos y una creciente incertidumbre geopolítica en Medio Oriente. El S&P 500 sumó 29,14 puntos, lo que representa un avance del 0,44%, hasta ubicarse en las 6.611,83 unidades. Por su parte, el Nasdaq Composite aumentó 117,16 puntos (0,52%), situándose en 21.996,34 unidades, mientras que el Dow Jones Industrial Average avanzó 165,21 puntos (0,37%), hasta los 46.669,88 puntos.
El comportamiento de las acciones tecnológicas durante la jornada fue dispar. Mientras que Apple y Amazon subieron un 1,1% y un 1,4% respectivamente, Tesla retrocedió un 2,2% y Microsoft experimentó una leve caída del 0,2%. En contraste, el sector bancario mostró una notable fortaleza, liderado por un avance del 1,3% en las acciones de JPMorgan Chase.
En el mercado energético, los precios del petróleo experimentaron un nuevo repunte tras una jornada de alta volatilidad, impulsados por la falta de avances concretos en las negociaciones de paz y el conflicto en torno al estrecho de Ormuz. El crudo West Texas Intermediate (WTI) para entrega en Estados Unidos subió un 0,78%, alcanzando los 112,41 dólares por barril. En el mercado de futuros de Londres, el barril de Brent para entrega en junio ganó un 0,68%, ubicándose en 109,77 dólares.
Ambos marcadores se mantienen muy por encima de los valores previos al inicio de la guerra a finales de febrero, cuando rondaban los 70 dólares. Este encarecimiento internacional ya impacta en el surtidor: el precio medio de la gasolina regular en Estados Unidos se acerca a los 4,12 dólares por galón (1,09 dólares por litro), niveles inéditos antes del estallido del conflicto.
El suministro global de energía enfrenta un cuello de botella crítico ante la negativa de Teherán a reabrir el estrecho de Ormuz, una vía estratégica por la que transita cerca del 20% del comercio mundial de petróleo y gas. Desde el 28 de febrero, Irán mantiene cerrado este paso, permitiendo únicamente el tránsito de buques de países aliados. Desde el jueves, los registros de transporte marítimo indican que solo un puñado de barcos, incluyendo uno operado por Omán, un portacontenedores francés y un buque japonés de transporte de gas, han logrado cruzar.
Las hostilidades en la región no dan tregua y este lunes se registró un ataque israelí a una planta petroquímica iraní. Frente a este escenario, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó una fuerte advertencia: amenazó con atacar infraestructuras energéticas iraníes si el paso por Ormuz no es desbloqueado antes de las 00:00 horas GMT del miércoles. «El país entero puede ser destruido en una noche, y esa noche podría ser mañana», sentenció el mandatario estadounidense.
Pese a la presión militar y económica, Irán rechazó la última propuesta estadounidense de alto el fuego. Las autoridades iraníes insisten en un acuerdo permanente que incluya el levantamiento de sanciones y plenas garantías de seguridad sobre el tránsito en el estrecho. «No aceptaremos simplemente un alto el fuego», declaró a la agencia AP Mojtaba Ferdousi Pour, jefe de la misión diplomática iraní en El Cairo, quien agregó: «Solo aceptamos el fin de la guerra con garantías de que no seremos atacados de nuevo».
Mientras la tensión bélica se mantiene, los mercados buscan cualquier señal de avance diplomático. Informes recientes indican que Estados Unidos, Irán y mediadores regionales continúan discutiendo los términos de un posible acuerdo. Ryan Detrick, estratega jefe de mercado de Carson Group, señaló que «la realidad es que nos estamos acercando, con suerte, a algún tipo de resolución», aunque advirtió que las noticias diarias generan inquietud. Pese a esto, en Wall Street predomina cierto optimismo de cara a la próxima temporada de balances empresariales.
El bloqueo de Ormuz está afectando severamente a los países con menor producción petrolera. Según analistas de SEB Research, Europa está perdiendo barriles físicos y productos refinados en favor de Asia, dada la actual rigidez del mercado. Ante este escenario, los principales consumidores asiáticos se han visto obligados a reducir su consumo o a echar mano de sus reservas estratégicas.
En el plano macroeconómico estadounidense, datos recientes confirmaron que el sector servicios se expandió en marzo por vigésimo primer mes consecutivo. Sin embargo, el ritmo de crecimiento fue inferior al previsto, registrando una contracción en el empleo y un aumento en los precios pagados, lo que enciende alertas inflacionarias. A la par, el rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años se sostuvo en 4,33% (frente al 3,97% previo al conflicto), lo que presiona al alza las tasas de interés de hipotecas y préstamos.
A nivel internacional, el resto de las plazas bursátiles operó de forma mixta. En Asia, el índice Nikkei 225 de Japón subió un 0,5% y el Kospi de Corea del Sur avanzó un 1,4%, mientras que en Europa y otras regiones muchos mercados permanecieron inactivos debido a feriados locales.

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