Los principales índices de Nueva York retrocedieron este martes ante la incertidumbre por el cierre del Estrecho de Ormuz y las señales contradictorias sobre una posible negociación entre Estados Unidos e Irán.
La Bolsa de Nueva York finalizó la sesión de este martes con resultados negativos, revirtiendo el optimismo de la jornada previa. Los inversores operaron en un escenario de marcada volatilidad, atrapados entre el temor a una escalada en los precios de la energía y la expectativa de un posible acuerdo diplomático para frenar las hostilidades entre Estados Unidos, Israel e Irán.
El impacto de la geopolítica en los índices
Al cierre de las operaciones, el S&P 500 registró una caída de 24,62 puntos (0,36%), situándose en las 6.557,19 unidades. Por su parte, el Nasdaq Composite, con un fuerte componente tecnológico, fue el más afectado al retroceder 184,86 puntos (0,84%) hasta los 21.762,77 enteros. El Promedio Industrial Dow Jones presentó una baja más moderada de 87,24 puntos (0,19%), cerrando en 46.121,23 unidades.
La jornada estuvo marcada por las declaraciones del presidente Donald Trump, quien afirmó la existencia de conversaciones con las autoridades iraníes. Sin embargo, la falta de una confirmación oficial por parte de Teherán —que negó negociaciones formales— y los reportes sobre el envío de más tropas estadounidenses a la región mantuvieron la tensión en el parqué.
Crisis energética y el factor Ormuz
El mercado energético fue el único que logró avances significativos dentro del S&P 500. Tras la estrepitosa caída del lunes, los precios del crudo rebotaron con fuerza este martes: el barril de Brent para entrega en mayo subió un 4,6% hasta los USD 104,49, mientras que el crudo de referencia en EE. UU. avanzó un 4,8% para ubicarse en los USD 92,35.
Analistas del sector coinciden en que el vaivén de los valores se ha acentuado por la falta de claridad sobre la continuidad de las hostilidades y, fundamentalmente, por el cierre parcial del Estrecho de Ormuz. La decisión de Irán de bloquear esta vía vital, por la que transita aproximadamente el 20% del tráfico marítimo mundial de petróleo, representa una amenaza directa al suministro global.
Bonos del Tesoro y presión inflacionaria
Otro factor que presionó a la baja a las acciones fue el incremento en los rendimientos de los bonos del Tesoro. Tras una débil subasta de títulos a dos años, el rendimiento del bono a 10 años escaló al 4,39%, mientras que el de dos años subió al 3,92%.
Este repunte en las tasas de interés ha enfriado las expectativas de que la Reserva Federal realice recortes en lo que queda del año. Por el contrario, algunos analistas ya barajan la posibilidad de un nuevo aumento de tipos si las presiones inflacionarias derivadas del costo de la energía persisten.
Movimientos corporativos y mercados globales
En el plano empresarial, destacaron dos movimientos opuestos:
- Estee Lauder: Sus acciones se desplomaron un 9,8% tras confirmarse negociaciones para una posible fusión con la firma española Puig.
- Smithfield Foods: Registró un alza del 4,3% gracias a la presentación de resultados trimestrales superiores a lo esperado.
Mientras Wall Street asimilaba las tensiones, los mercados internacionales mostraron comportamientos dispares. Europa cerró con resultados mixtos, pero en Asia predominó el optimismo ante los rumores de diálogo: el índice Hang Seng de Hong Kong trepó un 2,8% y el Kospi de Corea del Sur avanzó un 2,7%.

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