El presidente de Ucrania rechazó la restauración del ducto que transporta petróleo ruso hacia Europa Central, interrumpido tras ataques de Moscú. La decisión profundiza el conflicto con Viktor Orbán, quien mantiene bloqueados fondos clave para la defensa ucraniana en represalia por la falta de suministro.
En un nuevo capítulo de las fricciones diplomáticas en Europa del Este, el presidente ucraniano Volodymyr Zelenskyy manifestó este jueves su firme oposición a reparar el oleoducto Druzhba. El sistema, que atraviesa territorio ucraniano, es la vía principal por la cual el crudo ruso llega a Hungría y Eslovaquia, países que han quedado con el suministro suspendido desde el pasado 27 de enero.
Según las autoridades de Kiev, el oleoducto sufrió graves daños tras una serie de ataques rusos con drones. Pese a las presiones internacionales, Zelenskyy fue tajante durante una rueda de prensa: «Para ser honesto, no lo restauraría. Esta es mi posición».
El factor político y la seguridad técnica
Desde Ucrania argumentan que enviar técnicos a reparar el ducto bajo el asedio constante de Rusia representa un peligro mortal para los trabajadores. Además, sostienen que cualquier reparación sería efímera, dado que la infraestructura continúa expuesta a nuevos bombardeos por parte del Kremlin.
Sin embargo, el trasfondo de la decisión es profundamente político. Zelenskyy cuestionó la ética de mantener el flujo de energía hacia naciones que, como Hungría, mantienen una postura ambigua o cercana a Moscú. «¿Nos matan y nosotros tenemos que darle petróleo a Orbán porque no puede ganar elecciones sin él?», disparó el mandatario, vinculando la necesidad de hidrocarburos con la campaña electoral del primer ministro húngaro.
El contraataque de Viktor Orbán
La respuesta de Budapest no se hizo esperar. El gobierno de Viktor Orbán, uno de los principales aliados de Vladimir Putin dentro de la Unión Europea, intensificó sus medidas de represalia. Actualmente, Hungría mantiene bloqueado un préstamo de la UE para Ucrania por 90.000 millones de euros, fondos vitales para que Kiev pueda financiar su defensa.
Orbán ha presentado a Ucrania como una amenaza económica para su país y ha prometido utilizar todas las «herramientas políticas y financieras» a su alcance para forzar la reapertura del Druzhba. «Ganaremos y ganaremos con fuerza», aseguró el líder populista, quien incluso ha sugerido que Zelenskyy intenta llevar a Hungría a la bancarrota.
Sin inspección a la vista
Aunque Hungría y Eslovaquia propusieron enviar una misión de verificación para evaluar los daños técnicos en suelo ucraniano, Zelenskyy aclaró que aún no ha recibido una solicitud oficial de la Unión Europea para permitir dicha inspección.
Mientras tanto, el flujo de petróleo sigue interrumpido y la ayuda financiera para Ucrania permanece en un limbo burocrático, dejando en claro que el petróleo ruso se ha convertido en una de las armas de presión más potentes en el tablero de la guerra europea.

![[ suscribase ]](https://www.revistapetroquimica.com/wp-content/uploads/2025/01/TAPA-PETRO-415-400.jpg)

