En las últimas horas, Ucrania lanzó un nuevo ataque contra una de las principales refinerías de petróleo en Rusia, ubicada en la región de Samara, que ya había sido blanco de un ataque similar en octubre pasado.
En la madrugada del domingo, Ucrania llevó a cabo un ataque contra la refinería de petróleo de Novokuibishevsk, situada en la región de Samara, a unos 1.000 kilómetros de la frontera entre ambos países. La información fue confirmada por el mando de las fuerzas de sistemas no tripulados de Ucrania, que detalló que “la refinería de Novokuibishevsk juega un papel crucial en el abastecimiento del ejército ruso, produciendo más de 20 tipos de productos y procesando aproximadamente 8,8 millones de toneladas anuales”.
El ataque fue realizado por fuerzas de sistemas no tripulados en colaboración con fuerzas especiales y otros componentes de defensa ucranianos, provocando explosiones y un incendio en el territorio de la instalación. La refinería ya había sido blanco de un ataque en octubre, el 19 de ese mes, que obligó a detener dos de sus principales instalaciones de procesamiento.
El comunicado ucraniano señaló que “las fuerzas de sistemas no tripulados reducen progresivamente la capacidad del enemigo para suministrar productos petrolíferos para la guerra contra Ucrania”. Además, el Estado Mayor de Ucrania informó que sus fuerzas también atacaron una base rusa de almacenamiento de drones en la región de Donetsk, así como una estación de bombeo de combustible y lubricantes en territorio ocupado en Ucrania.
Asimismo, a través de Telegram, las autoridades ucranianas compartieron detalles sobre un ataque ocurrido el sábado contra una refinería en Riazán, donde resultaron dañadas unidades de destilación, depósitos de almacenamiento y estructuras de ductos, en un contexto de escalada en la tensión militar entre ambos países.

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