Las principales transportadoras de gas en Argentina, TGS y TGN, analizan su participación en un nuevo ducto que unirá Vaca Muerta con el puerto de San Antonio Este, impulsando el proyecto Argentina FLNG y la exportación de GNL.
El avance del proyecto Argentina FLNG ha puesto nuevamente en el centro de la escena a Vaca Muerta, que requiere un nuevo gasoducto para trasladar su producción hasta la costa rionegrina y facilitar su exportación como GNL. La compañía Southern Energy, responsable del proyecto, deberá decidir en diciembre quién construirá y operará el ducto que conectará la formación con San Antonio Este. La decisión será determinante, ya que definirá quién tendrá el control del sistema que movilizará el gas hacia los barcos factoría MKI y MKII. La empresa evalúa dos escenarios: uno, dejar la propiedad del gasoducto en manos de los socios actuales del proyecto y licitar su construcción y operación a un tercero; el otro, entregar el control completo a una transportadora que diseñará, construirá y operará el ducto a cambio de un canon.
Tanto TGS como TGN aparecen como candidatas naturales para participar en la obra. Alejandro Basso, director financiero de TGS, afirmó que la compañía “evalúa participar mientras avanza con el Gasoducto Perito Moreno”. Por su parte, TGN, controlada por Tecpetrol y CGC, busca expandirse en la región, considerando el gasoducto Vicuña para abastecer proyectos de litio en el norte y reforzar su sistema hacia Brasil. La incorporación del ducto de Southern Energy permitiría a TGN ampliar su presencia en la Cuenca Neuquina y diversificar sus operaciones.
El nuevo gasoducto será el eje logístico del proyecto Argentina FLNG, que contempla una capacidad de 5,9 millones de toneladas anuales de GNL, un volumen sin precedentes en Argentina. La obra incluirá un tramo terrestre de 20 kilómetros y dos ramales submarinos para conectar con los buques flotantes MKI y MKII, que licuarán el gas para su exportación. Southern Energy, integrada por empresas como PAE, YPF, Pampa Energía, Harbour Energy y Golar LNG, apuesta por el crecimiento del mercado de GNL flotante, que según Rystad Energy, casi cuadruplicará su capacidad para 2035, impulsado por su flexibilidad y menores costos en comparación con las plantas terrestres.

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