La reciente adjudicación de un ducto clave para el GNL a una firma asiática reaviva la polémica sobre los costos locales. El contraste entre la protección del «Compre Argentino» en 2022 y las reglas de juego del RIGI en la actualidad.
La confrontación entre el Gobierno Nacional y el Grupo Techint, conducido por Paolo Rocca, ha escalado a un nuevo nivel tras la decisión de un consorcio privado de marginar a la industria local en la provisión de caños para un gasoducto estratégico. El conflicto vuelve a poner en el centro del debate una tensión histórica: la protección de la industria nacional frente a la necesidad de competitividad para exportar los recursos de Vaca Muerta.
El detonante fue la licitación privada de Southern Energy —consorcio integrado por PAE, Golar, Pampa, YPF y Harbour— para un gasoducto «dedicado» de 480 kilómetros entre Neuquén y el Golfo de San Matías. En este proceso, la gigante india Welspun se impuso con una oferta de USD 203 millones, superando por un 46% a la propuesta de Tenaris Siat, que quedó relegada al último lugar, incluso detrás de competidores chinos.
El antecedente: El Gasoducto Perito Moreno
Para dimensionar el cambio de escenario, es necesario observar lo ocurrido con el ex gasoducto Néstor Kirchner (hoy Perito Moreno). En 2022, bajo la gestión de la estatal Enarsa, el proceso fue diametralmente opuesto:
- Oferente único: En medio de la urgencia por reducir importaciones energéticas tras la invasión rusa a Ucrania, Siat (Techint) fue el único interesado.
- Adjudicación directa de hecho: La empresa se quedó con la provisión de 48 mil tubos por un total de USD 436 millones, de los cuales USD 407 millones correspondieron exclusivamente al ducto principal.
- Marco político: Aquella licitación estuvo rodeada de denuncias por presuntos favoritismos y una interna feroz en el entonces Frente de Todos, que derivó en la salida del ministro de Producción, Matías Kulfas. Finalmente, la justicia desestimó cualquier irregularidad.
En ese momento, el Estado priorizó los beneficios de la Ley de Compre Argentino y la velocidad de entrega para asegurar la soberanía energética, permitiendo que Techint operara sin competencia internacional.
Un nuevo paradigma: El efecto RIGI
El escenario actual para el proyecto de Southern Energy es distinto. Mientras que en 2022 la política oficial buscaba fortalecer la cadena de valor local, el marco vigente bajo el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) ha cambiado las reglas de juego.
Paradójicamente, el RIGI —apoyado por las grandes operadoras y el propio holding de Rocca— otorga exenciones impositivas a la importación de insumos, eliminando el «escudo» que protegía a la fabricación nacional. En esta lógica de maximización de beneficios y reducción de costos operativos para la exportación de GNL, los precios internacionales de Asia resultaron imbatibles para la planta de Siat.
Resulta llamativo que, aunque Tenaris Siat presentó una oferta un 13% menor (en dólares por metro de caño) que la que hizo hace cuatro años para el Estado, la brecha con los proveedores globales sigue siendo insalvable.
El futuro de la infraestructura energética
El desenlace de esta licitación marca un precedente para las próximas obras de infraestructura en el país. Si bien Techint intentó mejorar su propuesta fuera de plazo para igualar a la firma india, la decisión ya estaba tomada.
El interrogante que queda planteado es si la industria metalúrgica argentina podrá adaptarse a un modelo de «cielo abierto» donde la eficiencia de costos es la única variable, o si la pérdida de estos contratos masivos afectará la capacidad instalada y el empleo en un sector que, hasta hace poco, se consideraba intocable.

![[ suscribase ]](https://www.revistapetroquimica.com/wp-content/uploads/2025/01/TAPA-PETRO-415-400.jpg)


Comentarios: