La región de Sudamérica, con Brasil, Guyana y Surinam, está bien posicionada para abastecer al mercado global con barriles de bajo costo hasta 2030, frente a una demanda mundial que alcanzará su pico en esa década.
La producción de petróleo en las costas de Brasil, Guyana y Surinam, junto con el desarrollo de Vaca Muerta en Argentina, se encuentra en una posición favorable para suministrar barriles competitivos en costos hasta 2030. Según investigaciones de Rystad Energy, la demanda mundial de líquidos alcanzará su punto máximo a principios de esa década, con unos 107 millones de barriles diarios (bpd), manteniéndose por encima de los 100 millones durante los años 2040 antes de disminuir gradualmente.
Brasil, que por primera vez superó los 5 millones de barriles diarios en julio, incrementó su producción en un 23,3 % respecto al mismo mes del año pasado, alcanzando los 5,16 millones de bpd. La analista Radhika Bansal expresó que “Sudamérica está bien posicionada para ofrecer barriles competitivos al mercado mundial gracias a su éxito en proyectos en aguas profundas”.
El reporte indica que “los campos actuales producirán menos de la mitad de su volumen para 2030”, por lo que la inversión en nuevos campos y en la expansión de los existentes será crucial. Se estima que el 60 % de la producción convencional en desarrollo o descubrimientos, unos 5,9 millones de bpd, provendrán fuera de la OPEP+ hasta esa fecha, con Sudamérica liderando este crecimiento, seguida por Norteamérica y Oriente Medio.
En particular, los desarrollos en Brasil y Guyana, impulsados principalmente por unidades flotantes de producción (FPSO), serán determinantes. ExxonMobil en Guyana logró avances con cuatro FPSO en producción y busca ampliar su capacidad, aunque el ritmo de nuevos descubrimientos se ha ralentizado, con unos 420 millones de barriles en 2023.
El informe advierte que “el mercado podría experimentar un breve período de sobreoferta, pero riesgos geopolíticos o regulatorios podrían retrasar proyectos”. La inversión en nuevos proyectos, especialmente en aguas profundas, será esencial para mantener el suministro, ya que se proyecta que las inversiones en exploración y desarrollo en Sudamérica alcancen los 197.000 millones de dólares entre 2020 y 2030.
Por último, países como Surinam y Perú empiezan a destacar en la exploración offshore, con proyectos en marcha que podrían sumar reservas significativas y ampliar la participación regional en la oferta global de petróleo.

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