La escalada bélica en Medio Oriente, marcada por la muerte del líder iraní Alí Jamenei y el bloqueo parcial de una ruta clave para el crudo, llevó a los precios internacionales a máximos de más de un año.
El mercado energético global sufrió un fuerte sacudón este lunes. Los precios internacionales del petróleo se dispararon hasta un 8,1%, alcanzando sus niveles más altos en más de un año, como consecuencia directa de la agravada crisis en Medio Oriente. La tensión bélica, que incluyó ataques de represalia por parte de Irán tras bombardeos de Israel y Estados Unidos, derivó en una severa interrupción del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, un punto neurálgico para el suministro mundial.
Durante la jornada, el crudo llegó a registrar picos de hasta el 13% de aumento. Los futuros del Brent treparon hasta los u$s82,37 por barril, su valor máximo desde enero de 2025, para luego estabilizarse en un cierre de u$s78,36. Por su parte, el West Texas Intermediate (WTI) estadounidense tocó un techo intradiario de u$s75,33 (un salto del 12%), finalizando la rueda con una mejora del 7,4% a u$s71,99.
El factor Ormuz: un cuello de botella en crisis
La principal preocupación de los analistas radica en el estado del estrecho de Ormuz, la vía que conecta el golfo Pérsico con el mar Arábigo. Por este paso circula aproximadamente la quinta parte de la demanda mundial de petróleo proveniente de potencias como Arabia Saudita, Irak, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait e Irán.
Debido a los recientes ataques, que resultaron en daños a tres petroleros y la muerte de un marinero, cerca de 200 embarcaciones —incluyendo buques de gas natural licuado y combustibles— permanecen fondeadas fuera del estrecho a la espera de condiciones seguras. Si bien analistas como Priyanka Sachdeva, de Phillip Nova, consideran que por ahora se trata de una «crisis geopolítica» y no sistémica, un cierre prolongado impactaría de lleno en el suministro a grandes consumidores asiáticos como China e India.
Impacto en la inflación y reservas globales
El salto del crudo reavivó los temores de un nuevo ciclo inflacionario global. En Estados Unidos, los futuros de la gasolina subieron hasta un 9,1%, situándose en u$s2,496 por galón, lo que representa una presión política directa para la administración de Donald Trump de cara a las elecciones de medio mandato en noviembre.
Ante este escenario, diversos países y organismos han comenzado a mover sus piezas:
- OPEP+: Acordó un incremento moderado de producción de 206.000 barriles diarios para abril, aunque se advierte que la mayoría de los países ya operan al límite de su capacidad.
- AIE: La Agencia Internacional de la Energía se mantiene en contacto con productores y recordó que tiene la potestad de coordinar la liberación de reservas estratégicas si la emergencia lo requiere.
- Asia: Corea del Sur evalúa liberar sus propias reservas, mientras que India busca rutas marítimas alternativas para evitar el área de conflicto.
Proyecciones a corto plazo
A pesar del recorte de ganancias sobre el final de la jornada, la tendencia anual se mantiene al alza: el Brent acumula una suba superior al 19% y el WTI del 17% en lo que va del año.
Desde la entidad financiera Citi, estiman que el Brent podría oscilar entre los u$s80 y u$s90 por barril durante esta semana. Todo dependerá de si el conflicto deriva en una desescalada diplomática o si el bloqueo en Ormuz se vuelve efectivo, transformando la actual prima de riesgo en un shock de oferta global sin precedentes recientes.

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