El Gobierno nacional elimina la segmentación vigente y reduce la cobertura estatal a un universo mínimo de usuarios. Desde enero comenzarán a sentirse aumentos de dos dígitos, con impacto directo en hogares residenciales y barrios de mayores ingresos.
A partir de 2026, el sistema de tarifas de luz y gas en la Argentina cambiará de manera sustancial y tendrá un impacto directo en los hogares de Córdoba. El Gobierno nacional avanzó con un nuevo esquema de subsidios energéticos que reduce de forma significativa la asistencia estatal y traslada una mayor porción del costo del servicio a los usuarios finales.
El rediseño surge tras el cierre de la consulta pública del Sistema de Subsidios Energéticos Focalizados, que reemplazará al actual modelo de segmentación. La modificación central es la simplificación del padrón: los usuarios quedarán divididos únicamente entre quienes reciben subsidios y quienes quedan completamente excluidos del beneficio.
Con este nuevo esquema, cerca del 45% de los hogares del país dejará de recibir cualquier tipo de subsidio, lo que implica el pago pleno del costo de la energía. En la práctica, esto se traducirá en aumentos de dos dígitos en las facturas, que comenzarán a reflejarse desde los primeros meses del año.
En Córdoba, el impacto será heterogéneo según el nivel de ingresos. Desde la Empresa Provincial de Energía de Córdoba (EPEC) confirmaron que los usuarios de mayores ingresos pasarán a pagar el 100% del valor del servicio, mientras que los sectores de ingresos medios perderán los beneficios de manera gradual.
El nuevo esquema apunta a reducir al mínimo la cobertura estatal y a concentrar los subsidios exclusivamente en los sectores considerados más vulnerables. A diferencia de modelos anteriores, la asistencia dejará de tener un carácter amplio y pasará a ser estrictamente focalizada.
Este giro no resulta del todo novedoso para la provincia. En la ciudad de Córdoba, más de 80 barrios cerrados y countries ya habían sido excluidos total o parcialmente del régimen de subsidios en función de criterios socioeconómicos, anticipando el rumbo que ahora adopta la política nacional.
Otro factor clave en la futura suba de tarifas será la eliminación de los subsidios a la importación de gas durante el invierno. Esta decisión incrementará el costo de abastecimiento en los meses de mayor consumo, que será trasladado directamente a los usuarios residenciales.
En términos prácticos, esto podría derivar en facturas sensiblemente más altas durante el invierno de 2026, tanto para los hogares con calefacción a gas como para aquellos que dependen de la electricidad para climatizar sus viviendas.
Desde el sector energético advierten que el nuevo esquema busca ordenar las cuentas fiscales, pero reconocen que el impacto social será significativo. El desafío estará en equilibrar la reducción del gasto público con la capacidad de pago de los hogares, en un contexto de ingresos todavía ajustados y consumo energético creciente.

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