El director de Hidrocarburos, Lucas Erio, explicó cómo la provincia busca equilibrar la recuperación de sus campos convencionales y el desarrollo de Vaca Muerta, mediante incentivos fiscales y nuevos resultados exploratorios, los cuales generan expectativas en el sector hidrocarburífero.
El director de Hidrocarburos de Mendoza, Lucas Erio, explicó la situación actual de la provincia en el mapa energético argentino, marcada por los avances de YPF en Vaca Muerta y las políticas de incentivos para mantener la producción convencional. Mendoza enfrenta un doble desafío: mantener la competitividad de sus campos maduros y explorar las potencialidades del no convencional en la cuyanía.
En ese contexto, YPF completó recientemente la perforación de sus primeros pozos exploratorios en Malargüe, cerca del límite con Neuquén. Los trabajos, en las áreas Paso Bardas Norte y CN-VII, ya están en etapa de ensayo, con resultados preliminares prometedores: buena productividad de petróleo y gas, con valores que sorprenden por su potencial, especialmente en gas, donde se registraron más de 80.000 metros cúbicos diarios en un pozo con una rama horizontal de 1.300 metros.
Estos hallazgos abren nuevas perspectivas para Mendoza, que si YPF decide concentrarse únicamente en el shale, es una señal clara del potencial que perciben en la región. Erio expresó que “eso nos llena de expectativas”, ya que indica una visión positiva del sector.
Por otro lado, Mendoza mantiene su foco en los campos convencionales, que enfrentan costos elevados y un alto uso de agua. La provincia implementó un esquema de incentivos fiscales, como la reducción de regalías del 12% al 6% en ciertas áreas y regalías cero para unos 3.000 pozos inactivos, con la intención de atraer a empresas más pequeñas y eficientes para reactivar la producción.
Erio defendió estas medidas, señalando que, a largo plazo, la menor regalía puede generar mayor rentabilidad y reinversión, lo que compensa la pérdida inicial de ingresos. La estrategia provincial busca sostener su economía hidrocarburífera, que sigue siendo la principal fuente de ingresos, incluso por encima del turismo y la producción de vino.
Mendoza apuesta por un desarrollo sustentable, combinando el impulso a sus campos convencionales con la exploración y posible explotación del shale en Vaca Muerta, confiando en avances tecnológicos y políticas de largo plazo. La clave, según Erio, está en mantener la competitividad del convencional y evaluar si los niveles de productividad en la región hacen viable el desarrollo no convencional.

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