El área insignia de YPF y Chevron alcanzó un récord histórico de producción en diciembre de 2025, respaldada por más de US$10.000 millones de inversión y cerca de 750 pozos activos. El hito marca un punto de inflexión en la consolidación del shale como eje del sistema energético argentino.
Loma Campana, el bloque desarrollado en conjunto por YPF y Chevron en Vaca Muerta, se convirtió en el primer yacimiento de la historia petrolera argentina en superar los 100.000 barriles de petróleo por día. El récord quedó registrado en diciembre de 2025, cuando el área alcanzó una producción de 103.000 barriles diarios, según datos oficiales, consolidando al shale como el nuevo corazón productivo del país.
El logro tiene un fuerte peso simbólico. Loma Campana fue el escenario del primer acuerdo entre YPF y una empresa extranjera, Chevron, para desarrollar hidrocarburos no convencionales mediante fractura hidráulica, una técnica que en su momento generó controversias políticas y dudas técnicas. Doce años después, el bloque aparece como emblema de una transformación que ya se volvió estructural para la industria energética argentina.
Los antecedentes del área se remontan a Loma La Lata, un histórico campo convencional que fue clave para el abastecimiento de gas natural y para el desarrollo del sistema de GNC en el transporte. Con el paso del tiempo, la declinación natural de ese yacimiento llevó a que, en 2013, se aprobara la reconversión hacia el no convencional, dando origen al acuerdo YPF–Chevron que marcó el inicio del desarrollo masivo de Vaca Muerta.
La transición al shale contó con una ventaja inicial: una extensa infraestructura de superficie existente, con capacidad ociosa para el tratamiento de la producción. Sin embargo, el punto de quiebre fue el plan de inversión del proyecto piloto, que destinó US$1.500 millones solo a la etapa exploratoria, un nivel de desembolso que no se repitió en ninguna de las otras concesiones otorgadas sobre la formación.
A la fecha, la inversión acumulada en Loma Campana supera los US$10.000 millones, incluyendo instalaciones de tratamiento, ductos y, principalmente, la perforación de pozos. La producción récord se explica por la escala alcanzada: cerca de 750 pozos se encuentran actualmente en producción, un volumen que refleja la continuidad operativa que exige el shale para sostener altos caudales.
Con una superficie de 395 kilómetros cuadrados, equivalentes a unos 97.000 acres, el bloque no solo fue el buque insignia de YPF en Vaca Muerta, sino también un verdadero laboratorio de innovación. Allí se implementaron muchas de las mejoras técnicas que luego se replicaron en otros desarrollos, permitiendo que el shale dejara de ser una promesa para convertirse en una realidad medida en producción e infraestructura.
La evolución del área muestra con claridad la curva de aprendizaje del shale argentino. Los primeros desarrollos se realizaron con pozos verticales, muchos de los cuales hoy están fuera de producción. A partir de 2017, el esquema cambió de forma decisiva hacia pozos horizontales, con una extensión progresiva de las ramas laterales y el uso de diseños XL para maximizar la productividad por pozo.
De los 750 pozos activos, más de 400 fueron perforados desde 2017, pero otro punto clave en la historia del bloque fue la pandemia. La crisis sanitaria obligó a un fuerte ajuste en eficiencia operativa y costos, que se tradujo en resultados concretos: entre 2020 y 2025 la producción se duplicó de manera sostenida, en un contexto de inversiones constantes y sin interrupciones prolongadas de la actividad.
El shale requiere un ritmo permanente de incorporación de nuevos pozos para compensar el declino natural. En Loma Campana, ese patrón se sostuvo con la perforación anual de entre 40 y 45 pozos, lo que permitió mantener la producción en crecimiento hasta alcanzar el récord de los 100.000 barriles diarios.
El impacto de este nivel productivo es significativo a escala nacional. La producción de Loma Campana prácticamente iguala al total de la provincia de Chubut, la segunda mayor productora de crudo del país. Además, con los barriles que genera el bloque podría abastecer por sí solo grandes refinerías como Campana o Dock Sud, que procesan entre 95.000 y 110.000 barriles diarios.
El presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, celebró el hito y afirmó que “estamos demostrando con hechos que el Plan 4×4 es el motor de nuestra transformación”, en referencia a la estrategia de la compañía para enfocarse en Vaca Muerta. En esa hoja de ruta, YPF apunta a generar US$30.000 millones hacia 2030 y prevé cerrar 2026 con la salida de los campos maduros restantes, para consolidarse como una petrolera netamente orientada al shale.

![[ suscribase ]](https://www.revistapetroquimica.com/wp-content/uploads/2025/01/TAPA-PETRO-415-400.jpg)

