El Departamento del Tesoro permitirá la exportación de petróleo y gas bajo condiciones estrictas que excluyen a las empresas estatales. En simultáneo, Rusia analiza nuevas propuestas de suministro para aliviar la crisis energética en la isla.
En un giro acotado de su política hacia la isla, el Gobierno de Estados Unidos autorizó la venta y reexportación de petróleo y gas a Cuba. La medida, anunciada este miércoles por el Departamento del Tesoro, establece que las operaciones solo serán permitidas si las empresas garantizan que el combustible se destine exclusivamente a ciudadanos y entidades del sector privado para uso personal.
Condiciones y excepciones de licencia
La autorización se instrumentará bajo la denominada Excepción de Licencia SCP. Según la nota explicativa oficial, el esquema busca facilitar el abastecimiento a emprendedores y particulares sin beneficiar directamente a las estructuras del Estado cubano, que permanecen bajo el régimen de sanciones vigentes.
Esta decisión llega en un momento crítico para Cuba, que atraviesa una emergencia energética terminal, caracterizada por apagones prolongados y una severa escasez de hidrocarburos que paraliza la actividad económica y social.
El factor ruso en el tablero energético
Mientras Washington abre esta pequeña ventana comercial, Moscú también mueve sus piezas. El viceprimer ministro ruso, Alexandr Nóvak, confirmó que el Kremlin estudia propuestas concretas para suministrar combustible a La Habana.
«Existen tales propuestas, que a día de hoy son estudiadas por el Gobierno», señaló el funcionario ruso a través de la agencia oficial Tass.
Este acercamiento se consolidó la semana pasada tras las reuniones en Moscú entre el canciller cubano, Bruno Rodríguez, el presidente Vladímir Putin y el ministro de Exteriores Serguéi Lavrov. Cabe recordar que el último envío de relevancia por parte de Rusia fue de 100.000 toneladas de crudo en febrero de 2025.
Un escenario de alta complejidad
La eficacia de la medida estadounidense dependerá de la capacidad de las empresas exportadoras para implementar mecanismos de control que aseguren el destino final del producto. Por otro lado, la asistencia rusa aparece como un contrapeso geopolítico en medio de las exigencias de «cambios drásticos» que EE. UU. reclama al gobierno cubano ante su crisis interna.
El ingreso de combustible por ambas vías —la privada estadounidense y la estatal rusa— definirá el margen de maniobra de la isla para enfrentar los próximos meses en un contexto de colapso de sus servicios básicos.

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