El proyecto VMOS consolida definiciones técnicas decisivas y acelera las obras en su traza, estaciones y terminal marítima, con el objetivo de habilitar una nueva salida exportadora de petróleo desde la costa rionegrina.
El ambicioso sistema de transporte Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), diseñado para conectar la producción no convencional de la cuenca neuquina con el océano Atlántico, transita el inicio de 2026 con un grado de avance que ya supera el 50%. El proyecto ingresa así en una fase crítica, marcada por la ejecución de los tramos más complejos y por definiciones técnicas que resultan determinantes para su puesta en marcha.
Concebido para transformar el perfil exportador del petróleo argentino, el VMOS logró en los últimos meses completar una serie de hitos que permiten pasar de la planificación a la ejecución plena de la obra. La inauguración de la primera etapa continúa prevista para fines de 2026, con una capacidad inicial relevante y un esquema de ampliaciones que apunta a multiplicar el volumen transportado en los años siguientes.
El objetivo central del oleoducto es eliminar las restricciones logísticas que históricamente condicionaron el crecimiento del shale oil y habilitar una salida directa al mercado internacional desde la costa de Río Negro. En ese sentido, el trazado del VMOS, que se extiende a lo largo de más de 430 kilómetros entre Neuquén y el litoral atlántico, alcanzó progresos sustanciales tanto en el tendido lineal como en los cruces especiales.
Uno de los trabajos de mayor sensibilidad técnica comenzó a desarrollarse en las primeras semanas del año con la puesta en marcha del cruce del río Negro mediante la técnica de perforación horizontal dirigida. Se trata de una operación de alta precisión que permite atravesar el cauce a decenas de metros por debajo del lecho, sin afectar el ecosistema ni el escurrimiento natural del agua. Este procedimiento se suma a otros cruces singulares ya completados, como pasos bajo arroyos, rutas y puntos críticos de la traza, que representan algunos de los mayores desafíos de ingeniería del proyecto.
En paralelo al avance del oleoducto, las obras en superficie muestran un ritmo sostenido en los principales nodos operativos. La Estación Cabecera Allen se consolida como una pieza estratégica del sistema, al funcionar como nexo entre la producción de Vaca Muerta y la red existente de Oleoductos del Valle. Allí ya se completaron estructuras fundamentales de los tanques de almacenamiento y se avanza en las soldaduras finales, junto con la infraestructura auxiliar necesaria para la operación continua.
Más hacia el este, la Estación de Bombeo 1, ubicada en la localidad de Chelforó, registra avances tanto en la obra civil como en su estación transformadora. Estas instalaciones son claves para mantener la presión del crudo a lo largo del recorrido. Según el cronograma vigente, durante el primer trimestre del año está previsto iniciar los trabajos en las estaciones de bombeo 2 y 3, emplazadas en Santa Rosa y en un punto intermedio del ducto, una secuencia considerada clave para cumplir con los plazos de puesta en marcha.
El extremo final del sistema se materializa en la Terminal de Punta Colorada, donde los cambios en el terreno ya son visibles. En la zona se completaron estructuras de tanques de gran porte y se intensificaron las tareas de movimiento de suelos, logística y montaje de campamentos. El mayor desafío, no obstante, se concentrará a lo largo de 2026 con el desarrollo de la obra marítima.
A diferencia de los puertos tradicionales, la terminal operará con un sistema offshore basado en dos monoboyas de amarre (Single Point Mooring), que se instalarán mar adentro y se conectarán a tierra mediante un oleoducto submarino. Este diseño permitirá la operación de grandes buques petroleros, que podrán rotar libremente según las condiciones climáticas, ampliando la ventana operativa y reduciendo interrupciones por mal tiempo.
El VMOS implica una inversión estimada en torno a los USD 3.000 millones y se encuadra dentro del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones. Uno de los aspectos destacados del proyecto es su esquema de financiamiento, que incluye un préstamo sindicado otorgado por bancos internacionales, marcando el retorno del crédito externo de gran escala para obras privadas de infraestructura en la Argentina.
Desde una perspectiva macroeconómica, las proyecciones del sector indican que la entrada en operación del sistema permitirá generar ingresos anuales de divisas por decenas de miles de millones de dólares, además de reducir costos logísticos gracias al uso de buques de gran porte. En paralelo, la obra ya tiene impacto en el empleo y en la actividad de proveedores locales a lo largo de su traza, dinamizando economías regionales en su recorrido.
Con la primera etapa aún prevista para fines de 2026, el VMOS se posiciona como una de las piezas centrales de la estrategia para consolidar a Vaca Muerta como un proveedor competitivo de petróleo al mercado internacional.

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