La normativa establece un marco de transición y regula aspectos clave del mercado eléctrico y del gas natural, además de crear un ente regulador que unificará la supervisión del sector.
La normativa, que entrará en vigor el 1 de noviembre, busca normalizar el Mercado Eléctrico Mayorista (MEM), que desde 2002 presenta dificultades operativas y regulatorias, y promover la competencia en la gestión de combustibles para generación térmica. Además, los decretos 450/2025, 451/2025 y 452/2025, firmados en julio pasado, introducen cambios en la legislación eléctrica y de gas y establecen la creación del Ente Regulador del Gas y la Electricidad, que reemplazará al ENRE y al ENARGAS, con mayor autonomía y funciones ampliadas.
La implementación de estas medidas representa la primera vez en casi 25 años que la Secretaría de Energía adopta un conjunto sistemático de reglas para regular el mercado, en un proceso que contempla la liberalización de la gestión de combustibles, la regulación de contratos a término y la apertura a intercambios internacionales mediante operaciones privadas. La normativa también contempla un período de transición de 24 meses para modificar reglamentaciones y normativas complementarias, durante el cual se promoverán medidas para desconcentrar y fomentar la competencia en el sector, facilitar la cobranza y mejorar la eficiencia en el uso del gas natural. Además, se modifican leyes existentes como la 15.336, 24.065 y 24.076, reforzando la autoridad de los órganos regulatorios y estableciendo nuevos actores, como usuarios-generadores y almacenistas de energía.
La creación del nuevo Ente Regulador, establecido por el Decreto 452, será un organismo autónomo con un directorio de cinco miembros designados por el Poder Ejecutivo, encargado de regular y supervisar ambos segmentos, electricidad y gas, en un marco de independencia y autarquía. Estas medidas buscan dotar al sector energético argentino de un marco más transparente, competitivo y eficiente, promoviendo la participación del sector privado y facilitando la integración regional. Se espera que la implementación de estas reformas impulse una matriz energética más diversificada y sustentable, alineada con las políticas nacionales y las tendencias internacionales, y que prepare al país para los desafíos de un mercado cada vez más interconectado y competitivo.

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