El barril de Brent acumuló una suba del 50% desde el inicio de las hostilidades, impactando directamente en los surtidores locales. La nafta ya aumentó un 6% y el país escala posiciones en el ranking internacional de combustibles.
La escalada bélica en Medio Oriente ha generado un fuerte cimbronazo en el mercado energético global, con repercusiones directas en la economía argentina. El precio del petróleo crudo Brent superó la barrera de los u$s100, alcanzando picos de u$s118 y estabilizándose recientemente en torno a los u$s104. Este escenario de volatilidad internacional impulsó un incremento cercano al 6% en el valor de los combustibles locales durante las últimas semanas.
De acuerdo con un informe de la consultora Eco Go, el «shock externo» presiona los costos de refinación local y el precio final en el surtidor. Para la Argentina, esta situación representa un desafío dual: si bien mejora la rentabilidad de las exportaciones de energía, encarece el abastecimiento interno y eleva los costos de importación de gas natural licuado.
Impacto en el bolsillo y la inflación
El traslado de estos valores al consumidor final ya es visible. En la primera semana de marzo, el relevamiento de precios minoristas mostró subas cercanas al 4%. Actualmente, el litro de nafta en Argentina se ubica en u$s1,295 (según datos de Global Petrol Prices al 9 de marzo), lo que posiciona al país en el séptimo lugar del ranking internacional de precios medidos en dólares, compartiendo puesto con Cuba.
El impacto en el Índice de Precios al Consumidor (IPC) es directo, dado que los combustibles representan el 3,8% de la canasta. Se estima que cada aumento del 10% en el surtidor añade aproximadamente 0,38 puntos porcentuales a la inflación general.
Factores locales y regulación
A pesar de la presión internacional, el precio final en Argentina no depende exclusivamente del crudo. Entran en juego variables como:
- Impuestos y tasas: Las cargas municipales y provinciales generan disparidades de precios según la jurisdicción.
- Micropricing: Horacio Marín, CEO de YPF, explicó que la compañía utiliza una estrategia de «moving average» (promedio móvil) para atenuar los picos de subas y bajas, buscando dar previsibilidad al consumidor. «La nafta va aumentando muy poco, pero va aumentando», señaló el directivo.

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