El bloque petrolero busca inundar el mercado para frenar la escalada de precios luego de la ofensiva militar de EE. UU. e Israel. El foco está puesto en la estabilidad del Estrecho de Ormuz, clave para el comercio mundial.
El tablero energético global sufrió una sacudida tras el ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán, lo que obligó a la alianza OPEP+ a convocar una reunión de emergencia para este domingo. El objetivo del bloque es acelerar significativamente la oferta de crudo y evitar que la volatilidad de los precios, impulsada por el conflicto bélico, desate una crisis inflacionaria global en 2026.
Según delegados del grupo, se analiza un incremento de producción mucho mayor al previsto inicialmente. Este giro estratégico busca enviar una señal preventiva a los mercados, que reaccionaron con preocupación ante la posibilidad de una guerra regional a gran escala. Actualmente, el barril de Brent cotiza en torno a los u$s 72,87, pero la amenaza sobre el suministro es latente.
El Estrecho de Ormuz bajo amenaza
La mayor preocupación de los operadores no es solo la producción iraní, sino la seguridad en el Estrecho de Ormuz. Por esta vía circula aproximadamente un tercio del comercio marítimo mundial de petróleo. Teherán ha advertido en diversas ocasiones sobre un posible bloqueo de este paso estratégico en respuesta a agresiones externas, lo que cortaría el flujo de energía hacia las principales economías importadoras.
La ofensiva militar, que el presidente Donald Trump describió como operaciones contra «amenazas del régimen de Irán», incluyó bombardeos en Teherán destinados a desmantelar infraestructura de misiles y nuclear. Estas acciones cerraron las ventanas diplomáticas abiertas en febrero y elevaron el riesgo de represalias inmediatas contra instalaciones energéticas en todo el Golfo.
El rol de la OPEP+ ante la crisis
La alianza, que incluye a los miembros de la OPEP junto a socios como Rusia, México y Kazajistán, controla cerca del 40% del bombeo mundial. Aunque hasta hace días la estrategia era de aumentos graduales, la prioridad ha pasado a ser la estabilidad del mercado para proteger el crecimiento económico global.
Los inversores internacionales aguardan el anuncio formal de este domingo para determinar si este «mega-aumento» de barriles será suficiente para contener el pánico. Un salto abrupto en el precio del crudo no solo afectaría los surtidores, sino que encarecería los costos logísticos y de producción a nivel mundial en un contexto de alta tensión geopolítica.

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