La planta compresora de Las Armas, clave para reforzar el suministro en la Costa Atlántica, quedó paralizada con un 80% de avance y muestra un grave deterioro, según denuncias gremiales.
La paralización de la planta compresora de gas de Las Armas encendió nuevas alarmas sobre el futuro del suministro energético en Mar del Plata y la Costa Atlántica, en un contexto marcado por antecedentes recientes de cortes históricos y alta vulnerabilidad ante los picos de demanda invernal.
La obra, que integra el refuerzo del Gasoducto de la Costa Atlántica, quedó detenida pese a registrar cerca del 80% de avance. Su objetivo principal es aumentar la presión y la capacidad de transporte de gas para garantizar un servicio más estable en Mar del Plata y en localidades cercanas como Pinamar y Villa Gesell. Sin embargo, lleva meses sin definiciones oficiales sobre su continuidad.
El Sindicato de la Industria del Gas de la Costa Atlántica (STIGAS) denunció esta semana que la planta se encuentra “abandonada” y que los equipos y materiales instalados presentan un deterioro progresivo por oxidación, debido a la falta de protección y a la interrupción de los trabajos finales.
Desde el gremio advirtieron que la situación no solo implica un desperdicio de recursos públicos, sino que también restringe la posibilidad de ampliar el servicio a nuevos usuarios y compromete la calidad del suministro actual. El señalamiento cobra mayor relevancia tras los cortes significativos registrados en 2025.
En julio del año pasado, Mar del Plata atravesó un corte de gas considerado histórico, con baja presión que afectó a hogares, estaciones de GNC, comercios e industrias. Ese episodio impulsó reclamos políticos y sociales para acelerar la finalización de la planta de Las Armas, considerada una pieza clave para evitar crisis similares.
Dirigentes gremiales y referentes políticos atribuyeron la paralización a la falta de inversión y a decisiones de política pública del gobierno nacional de Javier Milei, en el marco de los recortes en obra pública aplicados a lo largo de 2025. Desde distintos espacios reclamaron una pronta reactivación, señalando que la ausencia de esta infraestructura impacta en la vida cotidiana de miles de usuarios y en el desarrollo económico regional.
Sectores técnicos también advirtieron que la falta de inversiones en obras estratégicas como la compresora de Las Armas limita la expansión del servicio residencial e industrial y deja al sistema más expuesto ante condiciones climáticas exigentes o aumentos bruscos del consumo.
Por su parte, la distribuidora Camuzzi Gas Pampeana informó que, tras el corte de 2025, el servicio fue normalizado mediante la intervención de cuadrillas técnicas en distintos puntos de la ciudad. No obstante, el trasfondo estructural de esa crisis continúa generando debate sobre las prioridades en infraestructura energética y el riesgo de que se repitan episodios similares durante el próximo invierno.

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